Reclamar la voz de las mujeres

http://www.realwomenofcanada.ca/reclaiming-the-voice-of-women/

REALIDAD Abril 2019

Reclamar la voz de las mujeres

Las mujeres de todo el mundo están profundamente hartas de la apropiación gratuita de su voz por parte de las feministas radicales, afirmando que representan la auténtica voz de las mujeres. Esta es una falsa presunción. Ha llegado el momento de reclamar la verdadera voz de las mujeres frente a la dominación de las feministas radicales, que en realidad consisten en un núcleo estridente y amargado de mujeres. Creen que los hombres, a los que desprecian, son su enemigo, y que el acceso al aborto sin restricciones es necesario para ser verdaderamente libres para vivir sus vidas. Creen que el hecho de tener que cargar con los hijos y las responsabilidades familiares les impide realizarse. Para promover estas demandas, estas agresivas feministas difunden sus mentiras negando la esencia del hombre y la mujer y su complementariedad.

Es innegable que ningún conjunto de creencias puede representar los puntos de vista de todas las mujeres, ya que tenemos opiniones muy variadas y muy diferentes sobre la mayoría de los temas, al igual que los hombres. Nuestros puntos de vista están formados por nuestros diferentes antecedentes educativos, sociales, económicos, religiosos y culturales.

Sin embargo, hay dos conceptos en los que la mayoría de las mujeres están de acuerdo, a pesar de sus notables diferencias. El primero es que la maternidad, es decir, dar a luz y criar a los hijos, es un aspecto central y convincente de nuestras vidas. El segundo concepto es que los hombres no son nuestros enemigos. Son nuestros amigos y compañeros, iguales a nosotras pero diferentes. Los hombres son nuestros padres, hermanos, esposos e hijos, que caminan con nosotras en nuestro viaje por la vida.

Estos dos conceptos sirven, aunque a menudo no se digan, como un vínculo común y un entendimiento compartido por las mujeres de todo el mundo, excepto, por supuesto, por las feministas radicales. Estas últimas desean negarnos nuestra feminidad y, en cambio, endurecernos y amargarnos como ellas mismas parecen.

Durante demasiado tiempo, las mujeres han permanecido en silencio mientras las feministas radicales han dominado la conversación con sus fanáticas demandas. Por ejemplo, el movimiento #MeToo, que debía permitir a todas las mujeres maltratadas una forma de hablar de sus abusos, ha sido convertido, por las feministas, en culpa masculina por titulares irresponsables, y en una negación del debido proceso legal de los hombres. La llamada Marcha de las Mujeres en Washington, D.C., hace dos años, fue un fraude ya que no representó a las mujeres como una voz unificada. En cambio, representaba a mujeres radicales e izquierdistas que estaban molestas con el resultado de la elección presidencial de Donald Trump en Estados Unidos en 2016. Pretendían hablar en nombre de la mayoría de las mujeres, cuando solo eran una minoría marginal. Fueron deshonestos y fraudulentos en sus pronunciamientos, que fueron un insulto para las mujeres. Los organizadores de esa marcha excluyeron deliberadamente a las mujeres que estaban a favor de la vida y de la familia. Estas últimas, por decir algo, tienen un enfoque más sensato y razonable de la vida.

Sin embargo, dejemos que estas feministas sigan gritando sus blasfemias. Tienen derecho a expresarse. Pero no tenemos que pretender que nos representen. Esto es doblemente cierto ya que las líderes de esa Marcha de las Mujeres han reconocido públicamente su antisemitismo, que es totalmente repugnante e inaceptable.

Por supuesto que las mujeres queremos la igualdad con los hombres, pero en nuestros propios términos, no en los de las feministas radicales que, en efecto, se han hecho pasar por mujeres durante demasiado tiempo. Queremos igualdad, pero no privilegios. El tiempo se ha agotado para las feministas militantes. Ha llegado el momento de hacer retroceder sus rancias y rígidas exigencias.

La auténtica Marcha de las Mujeres

Para hacer valer la auténtica voz de las mujeres en todo el mundo, 26 grupos de mujeres de todo el mundo, entre ellos REAL Women de Canadá, se han unido para formar una organización internacional llamada Women of the World (WoW). Su propósito es colaborar activamente para indicar nuestra desaprobación de las feministas radicales y su malversación del concepto de mujer, así como su odio hacia los hombres. Esta es la primera piedra que se pone en la construcción de un edificio que tardará muchos años en conseguirse, pero hay que empezar.

La organización realizó una caminata el domingo 10 de marzo de 2019 en Madrid. La marcha, formada por mujeres, hizo historia por sus reivindicaciones de la conciliación laboral, la importancia del hombre en la vida de la mujer y la necesidad de ajustar el mercado a las necesidades de las mujeres. Esta marcha fue importante porque reconoció la enriquecedora complementariedad y reciprocidad entre mujeres y hombres, que son aliados y compañeros. La marcha solicitó los siguientes cambios en la sociedad

1. Eliminación de las leyes de ideología de género que no respetan ni reconocen la identidad femenina y la complementariedad de los sexos.
2. Horarios flexibles, teletrabajo y contratos a tiempo parcial para las empleadas.
3. Visibilidad social y reconocimiento político de la dedicación de la mujer a su familia y personas dependientes.
4. Prohibición legislativa de la discriminación de la mujer por razón de la maternidad, como las represalias contra ella tras volver de
permiso de maternidad.
5. Eliminación de las cuotas: las mujeres quieren equidad, no privilegios.
6. Eliminación de la violencia doméstica contra mujeres, hombres, niños y ancianos, y justicia estricta contra acosadores, violadores y asesinos.
7. La eliminación de la comercialización del cuerpo de la mujer, a través de los vientres de alquiler, la pornografía y la prostitución.
8. Suspensión de la financiación a la industria de la identidad de género y del feminismo y apoyo económico a las mujeres vulnerables.

Esta marcha reivindica la feminidad del feminismo radical y abre la puerta a un nuevo enfoque genuinamente femenino de la sociedad, la política y el empleo. Reconoce los auténticos deseos y necesidades de las mujeres.